Trastorno de Atracones Compulsivos

Datos acerca de los trastornos alimentarios

Todos los años, millones de personas en Estados Unidos sufren serios trastornos de la alimentación que, a veces, representan una amenaza para su vida. Más del 90 por ciento de las personas afectadas son mujeres adolescentes y adultas jóvenes. La razón por la que las mujeres de estas edades son especialmente vulnerables a los trastornos alimentarios es la tendencia a seguir dietas estrictas para lograr una figura "ideal". Los investigadores han concluido que esas dietas tan rigurosas pueden ser un factor clave para desencadenar trastornos alimentarios.

Las consecuencias de este tipo de trastornos pueden ser graves: 5 por ciento a 20 por ciento de casos de anorexia nerviosa causa la muerte por inanición, paro cardíaco, otras complicaciones médicas o suicidio.

El saber cada vez más acerca de los peligros de los trastornos de la alimentación (gracias a los estudios médicos y la extensa cobertura de esta enfermedad por los medios de comunicación) ha llevado a muchos a buscar ayuda. No obstante, algunas personas que sufren trastornos alimentarios se niegan a admitir que tengan un problema y rechazan el tratamiento.

¿Qué es el trastorno de atracones compulsivos?

El trastorno de atracones compulsivos es una enfermedad que se parece a la bulimia nerviosa y se caracteriza por episodios de comilonas o atracones descontrolados. Se diferencia de la bulimia porque quienes lo padecen no purgan su cuerpo del exceso de comida mediante el vómito ni el abuso de laxantes o diuréticos.

¿A quiénes afecta el trastorno de atracones compulsivos?

Las personas que sufren este tipo de trastorno suelen:

  • Ingerir grandes cantidades de comida.
  • No dejar de comer hasta que se sienten incómodamente llenos.
  • Tener antecedentes de fluctuaciones de peso.
  • Tener más dificultad para perder peso y mantenerlo que las personas que padecen otros problemas de peso serios.

El trastorno de atracones compulsivos afecta a aproximadamente del 2 al 5 por ciento de la población general y es más frecuente en las mujeres que en los hombres. Los investigadores señalan que el trastorno de atracones compulsivos afecta a alrededor del 30 por ciento de las personas que participan en programas de control de peso con supervisión médica.

¿Cuáles son las complicaciones del trastorno de atracones compulsivos?

Las complicaciones médicas que pueden surgir del trastorno de atracones compulsivos pueden incluir, entre otras, las siguientes:

  • Obesidad (sobrepeso de un 20 por ciento por encima del peso normal).
  • Mayor riesgo de las siguientes condiciones:
    • Colesterol alto.
    • Presión sanguínea alta
    • Diabetes.
    • Enfermedad de la vesícula biliar.
    • Cardiopatía.
    • Algunos tipos de cáncer.
  • Mayor riesgo de enfermedades psiquiátricas, en particular la depresión.

Las personas que sufren el trastorno de atracones compulsivos (y bulimia) típicamente consumen enormes cantidades de comida de una vez, en general comida "basura", para reducir el estrés y aliviar la ansiedad.

  • Sin embargo, después de comer de forma compulsiva, se sienten culpables y deprimidas.
  • La purgación ofrece un alivio, pero es sólo temporal.
  • Los individuos que tienen bulimia normalmente son impulsivos y tienden a participar en comportamientos de alto riesgo tales como el abuso de alcohol y drogas.

La bioquímica y los trastornos alimentarios:

Para comprender mejor los trastornos alimentarios, los investigadores han estudiado el sistema neuroendocrino, que está formado por una combinación del sistema nervioso central y los sistemas hormonales.

El sistema neuroendocrino regula las diversas funciones de la mente y del cuerpo. Se ha descubierto que muchos de los siguientes mecanismos regulatorios pueden encontrarse, en cierta medida, alterados en las personas que tienen trastornos alimentarios:

  • La función sexual.
  • El crecimiento físico y el desarrollo.
  • El apetito y la digestión.
  • El sueño.
  • La función cardiaca.
  • La función renal.
  • Las emociones.
  • El pensamiento.
  • La memoria.

Los trastornos alimentarios y la depresión:

Muchas personas que tienen trastornos alimentarios también sufren de depresión y se cree que estas dos condiciones pueden estar vinculadas. Por ejemplo:

  • En el sistema nervioso central, los mensajeros químicos conocidos como neurotransmisores controlan la producción hormonal. Se ha descubierto que los neurotransmisores serotonina y norepinefrina, que funcionan anormalmente en las personas que tienen depresión, también tienen niveles disminuidos tanto en los pacientes que sufren anorexia y bulimia agudas como en los pacientes recuperados de la anorexia a largo plazo.
  • Se ha demostrado que algunos pacientes que tienen anorexia pueden responder bien a los medicamentos antidepresivos que afectan a la función de la serotonina en el cuerpo.
  • Las personas que tienen anorexia, o ciertas formas de depresión, parecen tener niveles más altos de lo normal de cortisol, una hormona cerebral liberada como respuesta al estrés. Se ha demostrado que los niveles elevados de cortisol, tanto en las personas que tienen anorexia como en las que tienen depresión, son la causa de un problema que ocurre en o cerca del hipotálamo en el cerebro.
  • Se han descubierto similitudes bioquímicas entre las personas que tienen trastornos alimentarios y las que tienen el trastorno obsesivo compulsivo (su sigla en inglés es OCD); estos últimos presentan con frecuencia comportamientos alimentarios anormales.
  • La hormona vasopresina es otra sustancia química del cerebro que se encuentra alterada en las personas que tienen trastornos alimentarios y OCD. Los niveles de esta hormona son elevados en los pacientes que tienen OCD, anorexia y bulimia.

Factores genéticos/ambientales relacionados con los trastornos alimentarios:

Debido a que estos trastornos suelen darse en miembros de la misma familia y que con frecuencia las mujeres son las más afectadas, se cree que los factores genéticos juegan un papel fundamental en ellos.

Pero otros factores, tanto de comportamiento como ambientales, también pueden tener una influencia importante. Considere estos datos aportados por el Instituto Nacional de la Salud Mental (National Institute of Mental Health):

  • Según un estudio reciente, las madres que se preocupan demasiado por el peso corporal y atractivo físico de sus hijas pueden someterlas a un riesgo mayor de desarrollar un trastorno alimentario. Además, las niñas que tienen trastornos alimentarios suelen tener un padre y, o hermanos que critican demasiado su peso.
  • Aunque la mayoría de las víctimas de la anorexia y la bulimia son adolescentes y mujeres adultas jóvenes, estas enfermedades también pueden atacar a los hombres y a mujeres de más edad.
  • La anorexia y la bulimia afectan mayormente a personas caucásicas, pero estas enfermedades también afectan a las personas afroamericanas y de otras razas.
  • Las personas que se dedican a profesiones o actividades que ponen énfasis en la delgadez, como la profesión de modelo, el baile, la gimnasia, la lucha libre y las carreras de larga distancia, son más susceptibles de sufrir estos trastornos.
  • A diferencia de otros trastornos alimentarios, de un tercio a un cuarto de todos los pacientes con trastorno de atracones compulsivos son hombres. Los estudios preliminares señalan que la condición afecta tanto a personas afroamericanas como caucásicas.