Queratosis Actínica (Una Condición Precancerosa)

¿Qué es la queratosis actínica?

La queratosis actínica, también conocida como queratosis solar, se manifiesta como un bulto con escamas o con costra en la superficie de la piel. La base puede ser clara u oscura, de color tostado, rosado o rojo, o una combinación de ellos, o bien del mismo color que la piel. La escama o costra es dura, seca y áspera y se detecta más fácilmente al tacto que a la vista. En ocasiones, produce una sensación de punzadas o de sensibilidad aumentada.

La queratosis actínica puede ser la primera etapa en el desarrollo de un cáncer de la piel y, por consiguiente, se la considera una condición precancerosa de la piel. La presencia de queratosis actínica denota una lesión producida por el sol que favorece la aparición de cualquier tipo de cáncer de la piel.

¿Cómo se desarrolla una queratosis actínica?

La queratosis actínica evoluciona lentamente y suele aparecer en la cara, las orejas, la calva, el cuello, la parte posterior de las manos y de los antebrazos, y en los labios. Su aspecto es plano en la piel de la cabeza y del cuello, y un poco abultado en los brazos y las manos. A menudo, la persona presenta más de una lesión de queratosis actínica.

Las lesiones no suelen poner a riesgo la vida si se las detecta y trata en las primeras etapas. Sin embargo, si esto no sucede, pueden aumentar de tamaño e invadir los tejidos circundantes y, en muy pocas ocasiones, pueden formar metástasis o extenderse a los órganos internos.

La forma más agresiva de queratosis, la queilitis actínica, aparece en los labios y puede transformarse en un carcinoma de células escamosas. Cuando esto sucede, casi el 20 por ciento de estos carcinomas forman metástasis en otras partes del cuerpo.

Se calcula que hasta un 10 por ciento de las lesiones activas, que son de un color rojo más intenso y son más sensibles que las demás, se convierten en carcinomas de células escamosas.

¿Qué causa la queratosis actínica?

La exposición al sol es la causa de casi todas las queratosis actínicas. El daño que provoca el sol en la piel es acumulativo, de modo que la más breve exposición se suma a todas las que se experimenten en la vida. Ciertos grupos de personas corren más riesgos que otras, incluyendo las siguientes:

  • Las personas de tez clara, rubias o pelirrojas, y de ojos azules, verdes o grises, corren mayor riesgo, aunque las de tez oscura también pueden desarrollar queratosis si se exponen al sol sin protección.
  • Los afroamericanos no suelen presentar estas lesiones.
  • Las personas que tienen el sistema inmunológico suprimido como consecuencia de la quimioterapia contra el cáncer, del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA, su sigla en inglés es AIDS) o de un trasplante de órgano, también corren un riesgo más elevado.

Algunos cálculos indican que una de cada seis personas desarrollará una queratosis actínica a lo largo de su vida. Los ancianos son más propensos que los jóvenes a desarrollar queratosis actínicas, debido a que la exposición acumulativa al sol aumenta con la edad.

Tratamiento de la queratosis actínica

El tratamiento específico de la queratosis actínica será determinado por su médico basándose en lo siguiente:

  • Su edad, su estado general de salud y su historia médica.
  • Qué tan avanzada está la enfermedad.
  • Su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias.
  • Sus expectativas para la trayectoria de la enfermedad.
  • Su opinión o preferencia.

Si se diagnostica en una etapa temprana, el tratamiento de la queratosis actínica puede incluir crioterapia (congelar la lesión), quimioterapia tópica (medicamentos contra el cáncer) u otros tratamientos.


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