Síndrome de Cowden

El riesgo para el cáncer de pecho, los cánceres gastrointestinales, y el cáncer de la tiroides es mayor en el síndrome de Cowden, un trastorno autosómico dominante poco común que también se asocia con una cantidad de características específicas no cancerosas. El síndrome de Cowden se asocia con las siguientes características:

  • múltiples lesiones hamartomatosas (benignas o no cancerosas, tumores de tejido normal de órganos) de la piel y otros órganos, generalmente presentes a fines de la segunda década de vida
  • macrocefalia (tamaño aumentado de la cabeza)
  • mayor riesgo de cáncer del seno, con una edad promedio de aparición de 38 a 46 años
  • mayor riesgo de cáncer de tiroides
  • mayor riesgo de cáncer endometrial

Se pueden incluir características adicionales como lesiones tiroideas no cancerosas, pólipos intestinales hamartomatosos, lipomas (tumores adiposos benignos), fibromas, miomas uterinos y enfermedad fibroquística del seno.

El síndrome de Cowden está causado por mutaciones en un gen del cromosoma 10 conocido como PTEN. Aproximadamente el 80 por ciento de las personas cuyos síntomas reúnen los criterios para el diagnóstico del síndrome de Cowden tendrán una mutación en el gen PTEN. Las mutaciones en el gen PTEN confieren de un 25 a 50 por ciento de riesgo de por vida de cáncer del seno, aproximadamente el 10 por ciento de riesgo de cáncer tiroideo y, potencialmente, hasta un 5 a 10 por ciento de riesgo de cáncer de endometrio, aunque este riesgo está aún en evaluación.

El gen PTEN es un gen supresor tumoral que, generalmente, controla el crecimiento y la muerte celular. Para que una persona desarrolle cáncer, ambas copias de un gen supresor tumoral deben estar alteradas o mutadas. En el síndrome de Cowden, la primera mutación se hereda de la madre o del padre y, por lo tanto, está presente en todas las células del cuerpo. Esto se denomina mutación de línea germinal. El hecho de que una persona que presenta una mutación germinal desarrolle cáncer y dónde el o los cánceres se desarrollen depende de dónde (en qué tipo de célula) se produce la segunda mutación. Por ejemplo, si la segunda mutación es en la glándula tiroides, entonces es posible que se desarrolle cáncer tiroideo. Si es en el seno, posiblemente se desarrolle cáncer del seno. En realidad, el proceso de desarrollo del tumor requiere mutaciones en múltiples genes de control del crecimiento. La pérdida de ambas copias del gen PTEN es sólo el primer paso del proceso. Se desconoce cuál es la causa de la adquisición de estas mutaciones adicionales. Las posibles causas incluyen exposiciones ambientales biológicas, físicas o químicas, o probables errores durante la replicación celular.

Algunos individuos que han heredado una mutación germinal PTEN jamás desarrollan cáncer porque nunca se produce la segunda mutación necesaria para destruir la función del gen e iniciar el proceso de formación del tumor. Esto puede simular que el cáncer saltea generaciones en una familia, cuando, en realidad, la mutación está presente. Sin embargo, las personas con una mutación, sin tener en cuenta si desarrollan cáncer o no, tienen un 50 por ciento de probabilidades de transmitir la mutación a la generación siguiente.

Además, es importante recordar que el gen PTEN no se localiza en los cromosomas sexuales. Por lo tanto, las mutaciones se pueden heredar de parte de la familia materna o paterna.